All-day Battery, Apple Watch y la esclavitud digital
Tras asistir ayer online a la presentación oficial y definitiva del AppleWatch, observé resignado como varios estados de ánimo recorrieron mi organismo. Sentimientos encontrados los llaman. Como siempre, las novedades fueron apareciendo en un ‘in crescendo’ bien medido, que desembocó irremisiblemente en el nuevo juguete de la empresa de Cupertino. Pocas cosas que no supiésemos fueron desveladas. Pocas novedades novedosas que nos sorprendieran. Pocas necesidades otrora generadas fueron satisfechas.

Y es que, realmente, los puntos flacos del nuevo peluco no han engordado nada desde la anterior keynote. Los detractores que se agarraban a la cornisa de los principales y criticables fallos han visto como lejos de ser subsanados siguen existiendo sin pudor. No me entendáis mal. El AppleWatch es un dispositivo magnífico, que a mi modo de ver ofrece cosas que ningún otro reloj ofrece y lo hace de una manera que solamente Apple sabe desplegar. Belleza estética apabullante y encaje de software demoledor.
