Dogpile: el juego de fusionar perros que le debe (casi) todo a Suika Game

Si has jugado a Suika Game, la idea básica te sonará: colocas piezas, dos iguales se tocan, se fusionan en una más grande, y sigues jugando hasta que el espacio empieza a ser un problema. Dogpile parte exactamente de ahí, pero cambia las frutas por perros y añade suficientes cartas, rasgos y decisiones como para que la comparación se quede corta bastante rápido.

Es un proyecto conjunto de Studio Folly y Foot Games, y sus propios creadores lo describen de forma bastante directa: un roguelike deck builder sobre fusionar perros adorables para conseguir perros todavía más grandes. Y sí, funciona prácticamente como suena.

Apilar perros es solo el principio

En cada partida vas formando tu propia manada a partir de un mazo de cartas. Cuando dos perros iguales se tocan, se fusionan en uno más grande. Al principio todo es manejable, pero el espacio se va llenando, los perros empiezan a estorbarse entre ellos, y colocar el siguiente en el sitio correcto se vuelve mucho más importante de lo que parecía cinco minutos antes.

Es esa clase de juego donde la mecánica se entiende al instante, pero se complica sola. Quieres juntar dos perros pequeños y uno rebota donde no esperabas. Ese movimiento bloquea otro hueco. Intentas arreglarlo y terminas creando una cadena de fusiones que puede salvarte la partida, o dejarte un desastre todavía mayor. La gracia está justo ahí.

Cada perro puede acabar siendo bastante distinto

Dogpile no se conforma con que los perros sean piezas de distinto tamaño. Cada uno puede tener rasgos propios (ladrador, perezoso, tímido, molón) y esos rasgos empiezan a importar de verdad cuando entran en juego las chapas de identificación y las combinaciones que puedes construir durante la partida.

Eso mete una capa más cercana a un deckbuilder: ya no piensas solo en qué perro puedes fusionar, sino en cuáles merece la pena mantener, potenciar o combinar con otros. Las chapas modifican su comportamiento o aprovechan ciertas sinergias, así que dos partidas pueden acabar evolucionando de forma bastante distinta según lo que vayas encontrando. Es un poco como si Suika Game hubiese aprendido algunas cosas de Balatro.

Y luego está el lavadero canino, donde puedes añadir más rasgos a tus perros. No tiene demasiado sentido explicar por qué lavar a un perro le cambia las habilidades, simplemente funciona así, y probablemente sea mejor no darle muchas vueltas. Ese humor absurdo aparece todo el rato y ayuda a que la parte de estadísticas, sinergias y optimización no termine convirtiendo el juego en algo excesivamente serio. Dogpile sabe que, al final, esto va de lanzar perros gorditos unos encima de otros.

El peligro de «una partida más»

La estructura roguelike le sienta especialmente bien a esta mecánica. Cada partida te obliga a improvisar con las cartas, rasgos y mejoras que vas encontrando, así que no puedes repetir la misma estrategia una y otra vez. A veces sale una combinación que funciona sorprendentemente bien. Otras veces empiezas convencido de que tienes la build perfecta y diez minutos después tienes media pantalla llena de perros incompatibles y ningún sitio donde meter el siguiente.

Pero las partidas duran lo justo para que perder no resulte frustrante. Normalmente provoca justo lo contrario: «vale, otra más». Y ya sabes cómo suele acabar eso.

Es adorable, pero también hay bastante estrategia debajo

Visualmente, todo parece diseñado para que sea difícil enfadarse. Los perros son redondos, expresivos y bastante ridículos, con animaciones y pequeñas reacciones que hacen que acabes diferenciándolos por algo más que el tamaño.

Pero debajo de esa apariencia amable hay más decisiones de las que parece: dónde colocas cada pieza, cómo gestionas el espacio, qué cartas eliges, qué rasgos y chapas combinas, y cuándo merece la pena arriesgarse con una fusión que puede salir mal. No es un juego complicado de aprender, pero sí parece tener suficiente profundidad como para que jugar bien sea otra historia.

Gratis para probar, pago único si te quedas

Dogpile se descarga gratis en iPhone y iPad, y si después de probarlo quieres la versión completa, se desbloquea con un pago único de 8,99€. Nada de monedas,ni suscripciones: pruebas el juego y, si te engancha, lo compras. Le encaja bien ese modelo. Además, según la información de privacidad declarada en la App Store, el juego no recopila datos del usuario.

Mucho más que un Suika Game con perros

La comparación con Suika Game es inevitable, porque la satisfacción de juntar dos cosas iguales para sacar una más grande sigue en el centro de la experiencia. Pero Dogpile usa esa base para construir algo más elaborado: tiene la inmediatez de un juego de fusión, la progresión improvisada de un roguelike y ese punto de obsesión por encontrar combinaciones que hace funcionar a los buenos deckbuilders. Todo envuelto en perros. Muchísimos perros. Y hay ideas bastante peores para un videojuego.

Dogpile ya está disponible para iPhone y iPad.

Descargar Dogpile en la App Store

Dogpile
Dogpile
Developer: Foot Games
Price: Free+

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