Hay ideas que pueden explicarse en una sola frase y que inmediatamente hacen que quieras saber más. Drop Duchy mezcla la colocación de bloques de un puzle clásico con construcción de mazos, estrategia y elementos roguelite. Y lo curioso es que, una vez empiezas a ver cómo funciona, la combinación tiene bastante más sentido de lo que podría parecer.
Después de estrenarse originalmente en PC y llegar posteriormente a otras plataformas, Drop Duchy ya tiene versión para iPhone y iPad, manteniendo el mismo contenido de las versiones de ordenador y consola, incluidas sus facciones adicionales. El juego original está desarrollado por Sleepy Mill Studio y la adaptación móvil corre a cargo de Doghowl Games.

Aquí completar una línea es casi lo de menos
A primera vista es difícil no pensar en Tetris. Tenemos piezas formadas por bloques que debemos colocar dentro de un tablero, intentando encontrar el hueco adecuado y aprovechar al máximo el espacio disponible.
Pero prácticamente ahí termina la comparación.
Cada bloque representa partes de nuestro territorio: bosques, ríos, llanuras, edificios y otras estructuras, y su posición determina los recursos que produciremos y las unidades que podremos reclutar. Construir correctamente nuestro reino importa bastante más que conseguir simplemente encajar todas las piezas.
Un edificio colocado junto a determinadas casillas puede generar recursos adicionales, mientras que otra combinación puede resultar mucho más útil para preparar nuestro ejército. Cada pieza obliga por ello a pensar no solamente dónde cabe, sino qué queremos conseguir con ella.
Y ahí es donde un puzle aparentemente sencillo empieza a convertirse poco a poco en un juego de estrategia.
Construimos el reino para después mandarlo a la guerra
Todo lo que hacemos sobre el tablero tiene finalmente un objetivo: preparar nuestras tropas.
Los recursos obtenidos permiten desarrollar el reino y formar un ejército que después tendrá que enfrentarse a los enemigos que encontremos durante la partida. Nuestro viaje avanza a través de diferentes regiones y decisiones hasta intentar alcanzar la fortaleza rival.
Así que colocar mal unas cuantas piezas puede acabar teniendo consecuencias bastante después.
Quizá consigamos menos recursos de los que necesitábamos, reclutemos pocas unidades o lleguemos demasiado debilitados a uno de los siguientes enfrentamientos. Y precisamente esa relación entre lo que hacemos en el puzle y lo que sucede posteriormente es lo que consigue que cada bloque tenga cierta importancia.
No estamos simplemente intentando obtener una puntuación más alta. Estamos construyendo la siguiente parte de nuestra partida.
Y después aparece la construcción de mazos
Como si mezclar puzles y estrategia todavía no fuese suficiente, Drop Duchy incorpora también un sistema bastante profundo de construcción de mazos.
Hay más de 110 cartas diferentes entre edificios y tecnologías que podemos conseguir, mejorar y combinar. Cada una modifica de alguna forma lo que podemos hacer sobre el tablero, permitiendo especializar nuestra estrategia en determinados recursos, mejorar el reclutamiento de soldados o crear combinaciones más eficientes.
Eso significa que dos partidas pueden desarrollarse de forma muy diferente incluso antes de tener en cuenta el escenario generado proceduralmente.
Podemos intentar crear una economía especialmente eficiente, centrar buena parte de nuestros esfuerzos en producir unidades o construir nuestro mazo alrededor de determinadas estructuras. Durante el recorrido también aparecen mercados y gremios donde gastar recursos y mejorar nuestras posibilidades para las siguientes rondas.
Drop Duchy acaba siendo uno de esos juegos donde resulta bastante fácil pensar que la siguiente partida será rápida y terminar cambiando completamente de estrategia porque has encontrado una carta nueva.

Perder también sirve para algo
La parte roguelite aparece cuando inevitablemente las cosas salen mal. Si nuestro ejército cae o el castillo recibe demasiado daño, la partida termina, pero no regresamos exactamente al mismo punto desde el que comenzamos. Existe un sistema de progresión permanente compuesto por más de 90 desafíos, con recompensas que permiten conseguir nuevas cartas, recursos adicionales y otras mejoras.
También podemos jugar utilizando tres facciones diferentes: el Ducado, la República y la Orden, cada una con sus propios objetivos y recompensas.
Esto hace que experimentar tenga bastante sentido. Una mala partida puede servir para descubrir que una combinación de cartas no funciona como esperábamos, pero también para avanzar algún desafío y desbloquear una nueva posibilidad para el siguiente intento.
La generación procedural de los escenarios hace el resto: cada nueva partida modifica el terreno que tenemos delante y nos obliga a adaptarnos a lo que aparece en lugar de repetir una solución aprendida de memoria.
Uno de esos juegos que casi parecen diseñados para una pantalla táctil
Drop Duchy no nació como juego para móviles, pero su funcionamiento parece encajar especialmente bien en ellos.
Buena parte de la experiencia consiste en elegir una pieza, colocarla, reorganizar mentalmente el tablero y tomar pequeñas decisiones, algo bastante natural utilizando directamente los dedos. De hecho, su creador ha explicado que durante las pruebas de esta adaptación le sorprendió lo bien que funcionaban tanto los controles táctiles como el juego en una pantalla pequeña.
También ayuda su estructura dividida en rondas. Podemos avanzar unas cuantas fases en una partida relativamente corta o continuar desarrollando una estrategia durante bastante más tiempo.
Es precisamente el tipo de juego que puede funcionar tanto durante un trayecto corto como sentado tranquilamente en casa intentando calcular dónde colocar ese bloque que acaba de arruinar el plan perfecto que llevábamos preparando durante diez minutos.

Es el mismo Drop Duchy, no una versión móvil recortada
Sleepy Mill Studio ha confirmado que la versión móvil contiene el mismo juego y contenido que las ediciones para PC y consola, incluidas las dos facciones adicionales que llegaron posteriormente. No se ha convertido Drop Duchy en un free-to-play basado en monedas, temporizadores y compras constantes simplemente porque ahora esté en un teléfono.
La aplicación puede descargarse gratuitamente para probarla y después permite desbloquear el juego mediante una compra dentro de la aplicación. El propio creador lo describe como un modelo de pago único, sin anuncios ni las habituales microtransacciones de un juego free-to-play.
Mucho más peligroso de lo que parece para nuestro tiempo libre
Hay una categoría de juegos que funciona especialmente bien en el iPhone: aquellos que tardas segundos en entender pero horas en comprender realmente.
Mover bloques resulta familiar desde el primer momento, pero muy pronto empezamos a pensar en producción, edificios, ejércitos, cartas, rutas y en si sacrificar una posición perfecta ahora puede permitirnos conseguir algo mejor unas rondas después.
Y probablemente esa sea su mayor virtud. No intenta reinventar ninguna de sus mecánicas por separado; simplemente junta varias ideas conocidas de una forma sorprendentemente coherente.
Tetris nos enseñó durante décadas a obsesionarnos con encontrar el lugar perfecto para cada pieza. Drop Duchy aprovecha exactamente ese instinto y añade una pregunta mucho más peligrosa: ¿Y si además cada una de esas piezas estuviera construyendo un reino?
Drop Duchy está disponible para iPhone y iPad.



