Durante muchos años comprar un iPhone era bastante sencillo: estaba el nuevo, quizá uno más grande, luego llegaron los Pro y, para gastar menos, Apple guardaba algún modelo anterior en el catálogo.
Eso se acabó.
Ahora mismo, en la tienda de Apple, conviven seis familias a la vez: iPhone Duo, iPhone 18 Pro, iPhone Air, iPhone 17, iPhone 17e y hasta el iPhone 16. Cada una apunta a un tipo de usuario distinto.
Y hay algo todavía más raro: Apple acaba de presentar el iPhone 18 Pro, pero no existe (todavía) un iPhone 18 a secas.

De elegir tamaño y precio a elegir qué tipo de iPhone quieres
Hasta hace poco la gama de Apple se resumía fácil: el iPhone normal servía para casi todo el mundo, el Pro sumaba mejor cámara y materiales, el Pro Max era el Pro pero grande.
Ahora las fronteras están mucho más difusas. El iPhone Air apuesta por ser fino y ligero. El 17e ocupa la entrada «barata» de la gama moderna. El 17 sigue siendo el generalista de siempre. El 18 Pro es la punta de lanza en cámara y rendimiento. Y el Duo cambia directamente el formato: pantalla plegable de 7,6 pulgadas por dentro.
Ya no basta con decidir cuánto quieres gastar. Ahora también hay que decidir qué tipo de iPhone quieres. Y eso empieza a parecerse bastante a comprar un Mac.

Apple está aplicando al iPhone la estrategia del Mac
Cuando compras un Mac hoy no existe «el Mac nuevo» sin más. Eliges un MacBook Air si priorizas la movilidad, un MacBook Pro si necesitas potencia, un Mac mini si buscas algo compacto o un Mac Studio si quieres más músculo. Cada uno tiene su propia personalidad.
Con el iPhone está pasando algo parecido: el Air prioriza diseño y peso, el Pro se centra en cámara, batería y rendimiento, el Duo apuesta por pantalla grande y multitarea, y los modelos anteriores sirven para bajar de precio.
El problema es que el iPhone todavía arrastra la lógica antigua a la vez que monta la nueva encima. Por eso conviven un 18 Pro, un 17, un 17e y un 16 al mismo tiempo. No es, digámoslo así, la gama más fácil de explicar en dos frases.
El gran ausente es el iPhone más normal
Lo curioso de esta generación es que falta el iPhone 18 estándar. Apple presentó el 9 de septiembre el 18 Pro y el 18 Pro Max, con el Duo como otro gran protagonista de la keynote. El modelo básico, sencillamente, no apareció.
Eso rompe una costumbre bastante asentada: la keynote solía empezar por el iPhone para todo el mundo y terminar en el más caro. Esta vez Apple ha preferido arrancar con los productos más diferenciados, y probablemente también con los más rentables.
The Verge apunta a que el 18 estándar podría llegar más adelante, aunque Apple no ha confirmado fecha. Por ahora, si quieres un iPhone «normal», te toca comprar el 17.
El Duo cambia todavía más las reglas
El iPhone Duo deja más claro este cambio. No es un iPhone Pro que se dobla, sino otra forma de usar el teléfono: pantalla exterior de 5,4 pulgadas, una interior de 7,6, apps en paralelo y una interfaz de iOS pensada para ese formato específico.
Elegir entre el Duo y el 18 Pro ya no es solo cuestión de cámara o batería. Es elegir una experiencia distinta, algo parecido a cuando alguien prefiere un MacBook Air a un Pro aunque el Pro sea, en números, más potente.
Más opciones está bien. Hasta cierto punto
Tener más donde elegir no tiene por qué ser malo. Durante años la crítica habitual al iPhone era justo la contraria: Apple decidía casi por nosotros qué tamaño, diseño y formato tocaba usar.
Ahora hay un iPhone ultrafino, uno plegable, modelos Pro, opciones más baratas y varias generaciones a la venta a la vez. El catálogo cubre muchos más perfiles, sin duda.

Pero llega un punto en el que segmentar deja de ayudar a elegir y empieza a complicarlo. ¿Por qué alguien compraría un 17 en vez de un Air? ¿Compensa más un 17e nuevo o un 16 rebajado? ¿El Duo está por encima del Pro o simplemente al lado? ¿Cuándo llega el 18 normal?
Preguntas que hace unos años ni se planteaban.
Y los precios amplían la distancia
La fragmentación tampoco se queda solo en las características: los precios también se están separando.
En España, el iPhone 17 arranca en 1.109 €, el 18 Pro en 1.619 € y el Duo, todavía más arriba, en 2.339 €. Estamos hablando de móviles que comparten iOS y buena parte del ecosistema con más de 1.000 € de diferencia entre ellos.
Ya no tiene mucho sentido hablar de «el precio del iPhone». Hay precios, en plural.
¿Es esto justo lo que Apple quería?
Durante años el iPhone tuvo una ventaja clara: era fácil de explicar. «Quiero el iPhone nuevo» bastaba.
Esa frase ya no dice gran cosa. Y sospecho que es a propósito: el mercado de móviles está maduro, cambiamos de terminal con menos frecuencia y las diferencias entre generaciones se han vuelto más pequeñas. Para seguir vendiendo, Apple necesita razones distintas para que compre gente distinta.
Uno más fino. Uno que se dobla. Uno centrado en fotografía. Uno más barato. No se trata ya de convencer a todo el mundo del mismo teléfono, sino de tener uno que le encaje a cada cual.
El resultado es una gama más variada que hace unos años, y también bastante más difícil de resumir en una frase. A este paso, habrá que acostumbrarse: el iPhone empieza a parecerse menos a un modelo único y más a una familia de aparatos que comparten nombre y sistema operativo, pero no necesariamente la misma idea de para qué sirve un teléfono.


