Soy de la opinión, de los que pensaba en el iPhone 4S como algo lógico, por mucho que esperásemos un 5 totalmente rediseñado. Ya sabemos que a Apple le gusta revolucionar el mercado con características que lo hagan demarcarse de la competencia y el 2011 no era momento para hacerlo.
Con un iPhone 4 más que bien colocado en el mercado y con unos competidores bastante a la par, no tenía sentido sacar ningún iPhone 5 totalmente nuevo, ya que al fin y al cabo, se trata de negocios y de ganar dinero. Teniendo en cuenta que a meses vista, no había nada que pudiera hacer «temer» a Apple, ¿para que gastar un cartucho sacando una mega novedad cuando con un pequeña actualización tenían suficiente para seguir en lo alto?