La decisión de una compra y el valor añadido
Bendecido por la ataraxia, como estoy a veces, me suelo parar a pensar en las razones y motivos por los que giran muchas cosas en este mundo en el que vivimos. Y una de estos pensamientos se dirige, indefectiblemente, hacia la casuística que nos impele a tomar una decisión en detrimento de otras muchas que nos rodean. De lo que os quiero hablar, en concreto, es lo que se podría denominar ‘valor añadido’ de una compra.
Todos hemos vivido diferentes experiencias, en esta sociedad consumista en la que nos movemos, a la hora de adquirir cualquier tipo de producto, bien o servicio. Todos estamos de acuerdo en que un refresco de cola de una determinada marca sabe prácticamente igual independientemente de la localización en la que sea consumido. La diferencia en el precio es también, en muchos casos, despreciable. Es en ese momento donde entran en juego otros factores que nos ayudan a decantar nuestra decisión.



























