La evolución de las compras a lo largo de los años
En estos soliloquios vehementes en los que a menudo me embarco, habréis notado cómo me gusta enfatizar los temas relacionados con el paso de los años. No sé si empujado por los pelillos blancos que ya empiezan a asomar a los lados de mi testa o por las punzadas de nostalgia que a veces me asolan, el caso es que me da por pensar lo que han cambiado nuestras vidas desde que numerosos aparatitos de los que se enchufan han asomado por el horizonte. Pero, como decían Martes y Trece, no quisiera desviarme.. y menos, en público.
Hoy quiero hablar de algo que ha sufrido una transformación brutal y ha revolucionado espectacularmente el mercado en estos últimos años. Se trata de Comprar. Si… si… adquirir una cosa, objeto, chisme, aparato… Antes era muy fácil. Querías algo, ibas a la tienda, lo comprabas y te lo llevabas a casa. Listo. O tenías el dinero para comprarlo, o lo ahorrabas, o en algunos casos (pocos, porque no estaba tan extendido como ahora) lo financiabas.































