Este año, al que le faltan pocas fechas para terminar, nos ha vuelto a sorprender con numerosos avances tecnológicos, algunos nuevos, otros mejorados, que nos han tenido expectantes sobre el contenido de la siguiente página que estamos ojeando en el libro de la vida (¡toma frasecita!). Muchas mejoras de estas que mencionamos tienen que ver con un concepto ya añejo y que tiene relación muy directa con el devenir diario de cualquier ser humano del primer mundo.

Hablamos de la ‘domótica‘, también llamado ‘hogar inteligente‘, con esa manía que tenemos hoy en día de ponerle la coletilla ‘inteligente’ a todo lo nuevo que va apareciendo (teléfono inteligente, reloj inteligente, coche inteligente, político inteligente…). Pues sí, la interconexión de dispositivos en nuestro hogar, controlando centralizadamente sus funcionalidades desde nuestro teléfono móvil, es ya una realidad y cada vez aparecen nuevos periféricos que explotan el manejo en remoto como una forma efectiva de control. Hoy vamos a hablar de una pequeña parte de este submundo: las bombillas inteligentes, bautizadas en el idioma de Shakespeare como ‘Smart Bulbs‘.